llamadme quejica, porque es lo que soy #4: Esas personas desconocidas con las que tienes que compartir el mundo.

Cada vez que salgo de casa, me encuentro con varias razones para no permanecer fuera de ella más tiempo del necesario. Cuando reflexiono acerca del asunto, suelo llegar a la misma conclusión; siempre tiene que ver con la gente desconocida.

No me refiero a la gente desconocida a secas, sino a ciertas personas con una serie de conductas que me desagradan en extremo, podría aceptarlo de otra manera si se tratase de fenómenos aislados de personas concretas, pero no, hay varios/as por el mundo.

He llegado incluso a nombrar y clasificar éste tipo de comportamientos para poder quejarme decentemente de todo, o por lo menos casi todo, lo que me molesta. A continuación la lista de comportamientos a los que me suelo enfrentar en mi vida diaria.

1.- Gente que amenaza con su trasero.  Generalmente, cuando llevo mochila, que es casi siempre, y me siento en un asiento con capacidad para dos personas, suelo dejar, por comodidad, mi mochila en el otro asiento; asiento que puedo ceder encantado si alguien lo necesitara y me lo pidiese. La gente que amenaza con su trasero, se salta la parte de pedir permiso, o por lo menos advertirte,  y se limitan a hacer el ademán de sentarse en el asiento que ocupa mi mochila a cámara lenta, con el objetivo de que rescate rápidamente la mochila antes de que el inminente impacto nalgar de mi vecino de asiento la aplaste irremediablemente. Por suerte, hasta la fecha he podido salvar siempre mi mochila, pero me molesta tener que hacer esto cuando simplemente se puede hablar a través de la comunicación verbal, me resulta violento ceder ante las amenazas de un culo.

2.- Gente sin auriculares. Dudo que haya que explicar demasiado sobre este tipo de gente. Todos hemos tenido que compartir alguna vez transporte público con gente que pone su música a todo volumen, con la calidad de un altavoz de móvil. Independiente del tipo de música que escuche éste tipo de gente, que, casualmente, acostumbra a ser reggaeton, me parece la conducta más grosera e incívica menos castigada o perseguida de ésta sociedad. Debería inventar carteles como los de prohibido fumar para estas cosas.

3.- Mendigos cuenta cuentos. Existe una zona en concreto, a unos minutos de mi facultad, por la que suelo pasar a diario, en la que donde ésta raza es más prolífica. No suelo tener nada en contra de que haya gente mendigando, aun existiendo ONGs que ofrecen comidas, ayudan a buscar trabajo y que dan ropa, pero la cosa se vuelve odiosa cuando el mendigo en cuestión se trata de un mendigo cuenta cuentos. El mendigo cuenta cuentos es uno que ha abandonado el sedentarismo y lo sustituye por una actividad nómada, en el que pretende hacer ver que está de paso y que un terrible mal le impide salir adelante o que simplemente pide dinero para comer o para poder coger algún transporte publico para ir a alguna de estas ONGs. Se caracterizan por ir algo mejor aseados y vestidos que el mendigo estándar y por su insistencia en que le escuches, a veces llegan a seguirte durante un buen rato. Llevo tres años cruzándome esporádicamente con uno en concreto que siempre cuenta la misma historia y que debe tener un caso severo de prosopagnosia o muy mala memoria en general, porque siempre me habla como si fuera la primera vez que se cruza en mi camino. Lo que siento cada vez que me encuentro con uno de éstos, o con "el de siempre", es inefable.

4.- Camareros/tenderos simpáticos. Mucha gente agradece el hecho de que un camarero o algún tendero le atienda con humor y salero. Yo no, en absoluto, hay un tipo de humor que predomina en este tipo de personas que me molesta, primero, porque no sabes que te dicen en serio y que en broma, y segundo porque la mayoría de las veces preferiría que simplemente me atendiesen, pero lo peor de todo, es que muchos esperan tu risa de una forma tan incómoda que hacen que tengas que forzar una risa de compromiso. A menudo suelo lidiar con esto en cierta cafetería, de cuyos precios y menú no quiero acordarme.

5.- Ancianos ralentizadores. Cada vez que tengo el nivel de prisa que es menor a aquel que requiere que vayas corriendo y superior a aquel que no puedes perder ni un segundo; un grupito de 2 a 4 ancianos/as ralentizadores al azar, me detecta y realiza una formación de tapón justo delante de mí en aceras estrechas en las que estas entre una fila de coches aparcados en batería y un edificio, con el único fin de que te veas obligado a ralentizar tu marcha a la velocidad más baja que reconocen tus piernas sin parecer que vas a cámara lenta. Éste tipo de agrupaciones suele ser reacia a abrir paso aunque hagas ademanes de querer pasar, o pidas disculpas.


Sé que existen muchos más, porque la gente desconocida que me desagrada sigue ahí afuera, conspirando e innovando en sus técnicas para sacarme de mis casillas, pero creo que éstos cinco son los que son especialmente molestos. Esta sección del blog se está convirtiendo en una de las más prolíficas que he tenido nunca en este blog, podría incluso alcanzar en cantidad a la de figuras. Supongo que siendo tan quejica como soy, nunca me quejaré lo suficiente. ¿Cuánto más me quejaré hasta estar satisfecho? Ni yo lo sé... De momento dejaré que siga fluyendo mi "quejiquería".

4 comentarios:

Roku dijo...

Juak, menudas situaciones, aunque lo gracioso es que la 2, 3 y 5 las he vivido en algun momento.

Yo personalmente he vivido algunas del estilo de:

-Coyos/canis ramdo que te piden cosas esporadicamente: Puede ser la hora, un cigarro, fuego, 1 euro para la guagua o incluso en casos mas extremos la llave de mi casa, como me paso con un coyo en bicicleta con cara de haber mezclado sal de fruta y LSD. por suerte nunca me los he encontrado en grupos...

Niños/jovenes/Adultos jugando al futbol y sus pelotas perdidas: No suele ser un problema pero personalmente tengola mala suerte de que siempre que paso hay un balon perdido que o bien me piden que les pase de una patada (lo cual con mis habilidades para el futbol, es risible) o bien tengo que esquivar para que no me destroze el craneo. Irritante.

-Perros que van a tu pierna como si fuera una salchicha caliente: La peor de las 3, y ironicamente no tiene que ver por personas. Es jodidamente odioso ver como X persona va con un perro que o bien va a tu pierna a olerte siempre a la pierna mas lejana (poniendose la correa/perro en tu camino impidiendote el paso), o bien hace lo mismo pero se pone a ladrarte cortandote el paso. En este punto tambien se incluyen los perros cagando que por azares del destino estan a un metro de su dueño con la correa cortando el paso.

Y eso es lo que puedo comentar, bonito blog XD.

Llovizna dijo...

A MI ME ENCANTA QUE VENGAS LOS PERROS A MI PIERNA xD

y ahora de ti discuto el de camareros majos lo que me aburre es cuando siempre repiten el mismo chiste... A los ancianos ralentizadores uniría los grupos de familias o bien canis que van en línea ocupando toda la calle y no se apartan.... y todos van a una velocidad .

Fantasmita dijo...

Odio salir a la calle por este tipo de cosas y mas... pero no podemos encerrarnos en nuestra burbuja, por desgracia u.u

Naota Nandaba Kasugano dijo...

-Roku: yo es que odio a los perros en general. Pero si, las calles están llenas de gente indeseable.

-Llovizna: los que te cuentan siempre el mismo merecen incluso un post para ellos solos... Yo puse ancianos porque es lo que más se repite, pero casi cualquier agrupación puede convertirse en un tapón ralentizador fácilmente.

-Fantasmita: no, no podemos encerrarnos en nuestra burbuja,de poder ser así, ya estaría en ella.