Yo procrastino


Damas y caballeros, soy un gran procrastinador, se podría decir que soy experto en acumular la energía del tiempo durante largos períodos, para que luego me explote en la cara. Soy casi incapaz de hacer algo sin la presión del contrarreloj, si tengo tiempo de sobra, no lo emplearé, haré cualquier otra cosa mientras una voz en mi interior se intenta imponer gritándome lo que debería estar haciendo.


A modo de confesión, declaro abiertamente, no sin avergonzarme de mi mismo, que yo procrastino, yo vivo al límite, yo siento esa sensación indescriptible de cuando apenas quedan 48 horas para entregar algo o examinarme de algo, la lucha en mi interior que me exige que deje el ocio por un momento y avance algo, las derrotas que ha sufrido la responsabilidad cuando se enfrenta a mí, ese frío ardor que me consume por dentro cuando descubro que aquella fecha límite tan lejana me está pisando los talones, la agridulce desesperación que atenaza mi cerebro cuando pretende asumir un semestre en una tarde/noche, ese ferviente deseo de contar con una máquina del tiempo, el desprecio a mi yo del pasado cuando lo visualizo haciendo el ganso… 

Damas y caballeros, yo procrastino y conozco mi problema, sé cómo tratar de solucionarlo y cómo organizarme, tengo las claves y las soluciones; pero he dejado eso aparcado para otro momento…

2 comentarios:

Llovizna dijo...

Te lo diré de una vez: por muchas listas, horarios que te hagas y demases no te servirá... habrá algo más divertido que hacer, más entretenido y hasta sacarte los mocos te parecerá mejor que esa tarea obligada que tienes que hacer..

Lo digo por experiencia.

Vivan las 48h antes de un examen! Vivan!

Naota Nandaba Kasugano dijo...

Llovizna, a veces puede llegar a ser necesario un domador con un látigo o una vara electrificada.